Cuando Julio Medem preparó La pelota vasca decidió que el proyecto no podía quedarse sólo en la película. Así, según la idea de Medem, La pelota vasca constaría de película, página web, libro y DVD. Pronto (antes del estreno de la película) hubo una quinta pata sobre la que descansa La pelota vasca: la reacción del nacionalismo español.
Y ese pilar del proyecto es básico para entender la envergadura del conjunto. Durante muchos años el conflicto vasco ha sido situado como uno de los grandes problemas del Estado español, y el terrorismo (entendiéndose por tal únicamente las actividades de ETA hasta el 11-M) siempre estaba en una de las dos primeras posiciones entre las preocupaciones de los españoles, junto al paro, en todas las encuestas que preguntaban al respecto.
Dejando al margen las reflexiones que puedan surgir de estas clasificaciones de problemas, debe resultar extraño que uno de los principales problemas que los españoles dicen (decimos) tener no haya sido objeto de una reflexión a fondo en la que se contrasten las múltiples posiciones diferentes que en torno al problema se dan en tierras vascas. Algunos panfletos de parte han sido publicados, alguna película más o menos oscura… pero es casi inexistente el intento de presentar, fuera del País Vasco, las diversas posturas para, desde un conocimiento panóptico poder imaginar una solución al problema. Algo parecido se intentó en un reportaje de Telemadrid que provocó el cese de su director por hacer un reportaje en el que aparecía Otegi sin ser descalificado (se explicó así sin rubor) en un tema en el que, según Ruiz-Gallardón, “no cabe ser imparcial”: es decir, no cabe no ser panfletario.
La quinta pata comenzó desde el proyecto: el Partido Popular impidió que sus militantes, y los militantes de sus organizaciones (Foro de Ermua, Basta Ya,…) participaran en la película. Una vez estrenada quienes se habían negado a aparecer se quejaban de que la película era coja por que faltaban ellos. En el otro extremo tampoco ETA quiso que sus militantes expusieran las razones que les llevan a mantener las dramáticas posiciones en las que está instalada ETA. Al menos no se quejaron de no aparecer.
Estas dos ausencias (y el enfoque que han dado a las mismas) son parte de la película, al menos tanto como las presencias. Y además explican notablemente qué está pasando en el País Vasco. La ausencia de la derecha nacionalista española es habitual en todo foro de diálogo. Pero la ausencia no se limita a la no presencia, sino a la descalificación de todo el que dialogue y al diálogo mismo. Desde Gilda no había habido manifestaciones contra una película: La pelota vasca las ha sufrido muchos años después.
Proyectos absolutamente democráticos e ilusionantes como Elkarri, el Plan Ardanza… han sido boicoteados por el PP, al cual se ha unido la dirección del PSE y del PSOE reiteradamente. En cambio, en La pelota vasca aparece reiteradamente la variopinta militancia del PSOE y del PSE (Odon Elorza, Patxi López, Eduardo Madina, Txiki Benegas, Felipe González, Gregorio Peces-Barba…) e incluso cierta representación de UPN. La ausencia de ETA nunca ha sido explicada por ellos, así que no será aquí donde se interprete.
Esta radiografía hace que la película responda perfectamente (tanto en estructura como en contenidos y presencias) al enunciado “El diálogo sería así”. En ese sentido es buena la ausencia de ETA: todo el que ha deseado la salida negociada al conflicto ha entendido que en el diálogo la única función de ETA es el cese total de actividad; serían, como en cualquier otro conflicto de índole análoga, los agentes políticos y sociales sin exclusión alguna quienes se sentasen a dialogar. Esto se contrapone notablemente con la actitud del Gobierno Aznar durante la tregua declarada el 16 de septiembre de 1998: se decidió hablar con “el MLNV” (Aznar dixit) refiriéndose únicamente a ETA.
Pues bien, efectivamente la película retrata perfectamente cómo sería el diálogo: los participantes exponen sus inquietudes, sus problemas o incluso en algunos casos sus tragedias. No se expone cuál sería la solución: sí cómo se llegará a ella cuando todos quieran soluciones: es probable que esto sólo suceda cuando nadie pueda sacar beneficio del mantenimiento de las cosas en su estado actual.
Este planteamiento es tremendamente novedoso para quienes se acercan al conflicto vasco desde la lejanía, pero dejó razonablemente insatisfechos a multitud de vascos para quienes la película no aportó grandes ideas nuevas. Pero en Madrid, hasta la película, resultaba insólito el tratamiento del conflicto vasco sin gritos ni insultos. Por tanto, la película ha resultado un ejercicio de interés grandioso para quienes se les había ocultado que, como en cualquier otro conflicto, los gritos no son la forma de encontrar soluciones.
El DVD, de siete horas, en cambio, tiene un planteamiento muy distinto. Está construido en dos bloques. El primero, de tres horas, supone un acercamiento histórico y antropológico al País Vasco. En él, de nuevo, se encuentran planteamientos a priori bastante encontrados (unos más tradicionalistas, otros más historicistas…) pero, a diferencia de la película, este bloque se plantea como un forum de reflexión que se acerque a algo parecido a un estudio antropológico que permita entender qué es el País Vasco, qué son los vascos…
Las cuatro horas finales suponen la exposición de las posturas respecto del conflicto actual. Aquí las posturas aparecen más matizadas, cada entrevistado expone con más tiempo y capacidad para el matiz sus aportaciones a la realidad, al conflicto y a la solución vascos. En general esta capacidad para explayarse que en el DVD tiene cada entrevistado le permite ser más firme en sus posturas, por lo que, si bien en la película vemos cómo sería el diálogo, en el DVD tomamos perfecta conciencia de las dificultades que éste encontraría ante la diversidad encontrada de pareceres. Por ello aunque chirrían menos las ausencias, enriquecerían más el DVD que la película: porque las ausencias son de los agentes problemáticos, y el DVD plantea los problemas.
El DVD es el que ha culminado el proyecto de La pelota vasca. Es decir, ha terminado presentando los problemas. Pero la dificultad sólo hace más atractivo el reto.
HMA