Protestas cachondas

¿Pueden el humor y la política ir de la mano? Perfectamente. Es más, deben. Desde los juglares medievales, que aprovechaban sus actuaciones en las plazas para criticar a los señores feudales ( y eran los únicos que podian hacerlo sin represalias), hasta nuestros días de la televisión, han sido muchas las formas de denunciar injusticias de una manera lúdica y divertida.
Hoy en día son muchos los colectivos que tiñen sus acciones de sorpresas y elementos cómicos. Este tipo de protestas tienen principalmente dos ventajas. Por un lado son llamativas , y eso atrae a la prensa; así de triste y realista. Pero además, a pesar de su espectacularidad, se suelen inscribir en lo que se ha denominado acciones no violentas o de resistencia pacífica, por lo que su repercusión positiva es aun mayor. Son noticia, como el terrorismo. Pero sin muertos.


Ciclonudista Madrid 2004


Un ejemplo claro de éste tipo de protestas serían las marchas ciclonudistas, donde varios ciclistas desnudos pasean por su ciudad exigiendo una ordenación del tráfico más ecológica y menos agresiva. El desnudo se ha utilizado mucho para protestar, ya que en esta sociedad aun retrógrada es algo que sigue llamando la atención (y eso que en España es legal andar desnudo por la calle). Los movimientos antimilitaristas han utilizado el desnudo en repetidas ocasiones, pues es un símbolo de la indefensión del ser humano desarmado.

 


Pero no es esa la única forma que han utilizado para llamar la atención. El disfrazarse de militar con tintes de payaso en algo utilizado desde hace tiempo por varios movimientos. Desde la Clown Army, un ejército de payasos ingleses que se dedica a tomar centros de reclutamiento del ejército británico, hasta la gente del MOC, que entre otras muchas actividades se dedican a hacer tomas simbólicas de campos de tiro y cuarteles en España. Estas últimas acciones suelen servir sobretodo para mostrarle a la población la existencia de instalaciones militares en su territorio que muchas veces pasan inadvertidas, o para señalar empresas civiles que colaboran con la industria armamentística.


Gamba, en el No a la Guerra


Los payasos y bufones suelen ser abanderados de este tipo de protestas, haciendo uso de su oficio para denunciar. La gente de Payasos Sin Fronteras, ONG que lleva el humor a zonas de conflicto, también ha estado al frente de muchas acciones en España, dónde el colorido y descontrol de los payasos se contrapone al orden y rectitud de las fuerzas del orden. Normalmente son acciones enmarcadas dentro de manifestaciones más grandes, como las animaciones del Loco Brusca en Barcelona o, modestamente, nuestro Gamba en Madrid ( alarma. Autopromoción 13m ) . En el último Foro Social Europeo de Londres apareció incluso un colectivo, el CRAP (siglas inglesas de el Capitalismo Representa una Política Aceptable), donde perfectos yupis se “infiltraron” en la manifestación y gritaban consignas del tipo Bombas si, Pan no, o entraban en Pizza Hut y les brindaban una ovación por su buen trabajo globalizador. Los inteligentes policías temieron que se enfrentaran con la manifestación oficial.


Pero hay casos donde la protesta lúdica es la única forma de manifestación y no va enmarcada en una convocatoria más grande. Es el caso por ejemplo del Bassi Bus, un autobús fletado por el cómico y agitador Leo Bassi , que llevaba todos los domingos previos a las elecciones del 14 M a sus usuarios por los lugares más significativos de la corrupción en Madrid, organizando pequeñas acciones de protesta como la de ir disfrazados de árabes con banderas de Irak a un mitin de Rato (al final de la cual Hugo tuvo un careo con Mr FMI: alarma. Autopromoción 13m)

Dentro de las acciones perpetradas por artistas caben destacar varias plataformas creadas recientemente en España, como la Plataforma contra a Burla Negra, colectivo de artistas gallegos que pusieron su arte a disposición del movimiento Nunca Mais, creando pasacalles con cabezudos o cabarets itinerantes para denunciar el desastre del Prestige. Hay Motivo o Aznar en 30 segundos fueron iniciativas donde profesionales del cine y la televisión grabaron cortos de denuncia contra el anterior gobierno, que luego se difundieron por Internet o se proyectaron en distintos espacios, desde cines convencionales hasta aparcamientos y fachadas de edificios. En muchos de estos cortos se usó el humor, aunque otros eran de corte más “serio”.

También, y apropiándose del lenguaje de las publicidades, han aparecido iniciativas como la de Consume hasta morir (cuyas parodias de anuncios convencionales ya os hemos contado en 13M ) o la de Yo Mango, que entre otras acciones han publicado un manual detallado de cómo robar en las grandes superficies todo tipo de artículos. También los graffiteros y artistas plásticos han llevado sus protestas a la calle, creando plantillas divertidas como la que parodia la cuarta película de Tarantino, Kill Bush, o los muy mordaces posters de El Cartel , colectivo de 4 artistas que empapelan la capital con sus carteles temáticos.

Hay otras muchas acciones llamativas, de nuevo en la calle, como los Gay Parade del Día del Orgullo Gay, auténticos carnavales exigiendo igualdad indistintamente de la orientación sexual, o el caso antibelicista de las chicas del Code Pink , idea originaria de EEUU pero también replicada aquí, donde un colectivo de mujeres se viste de rosa para entrar a protestar a distintos espacios. En muchos casos se untan de pintura de ese color para decorar así a las fuerzas del orden que intentan desalojarlas. La resistencia pacífica es un filón en este respecto, y son muchas las formas de llevarlo a cabo.

 


Tute bianche

Greenpeace y otras organizaciones suelen practicar el encadenamiento , protesta que sin estar centrada en el humor no deja de ser cachonda por el engorro que produce a la policía y la difusión que siempre tiene, donde los activistas se encadenan al objeto de su protesta, sea este un buque o una central nuclear.
Los Disobedienti Tute Bianchi de Italia o los antimilitaristas españoles se han encadenado repetidas veces a las vías del tren para impedir el paso de convoyes militares. Los italianos además van a las manifestaciones vestidos con monos blancos rellenos de para así ponerse en primera fila y parar con sus acolchados cuerpos las cargas policiales, “hombres-Michelin”, ganando a Darth Vader, como dice Noemi Klein.

 

Otra forma de denuncia, esta un poco más agresiva, es la de las tartas estampadas, normalmente en la cara de algún magnate o guru de la globalización capitalista, un acto simbólico que sólo busca ridiculizar a conferenciantes mentirosos.

A fin de cuentas se trata de llamar la atención sobre la opinión pública, y con las herramientas del humor y la sorpresa, denunciar las injusticias de este mundo. Las aquí mencionadas son algunas de las “protestas cachondas” más conocidas, pero esta es una forma de manifestarse en constante reinvención y desarrollo. Una actitud burlesca que comparte la misma filosofía que subyace en revistas como El Jueves, los chistes de algunos periódicos (El Roto, Ricardo…) o los Muñegotes de Canal +, pero aplicada a el activismo en la calle y las movilizaciones ciudadanas.

Y es que contra el horror, sólo nos queda el humor y el incordio.
Armas de contagio masivo.

 

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